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Cómo eliminar los ácaros

La lucha contra los ácaros exige combinar medidas de control ambiental, que reducen su número, con métodos de barrera que impiden su paso al exterior. Además, es posible eliminarlos sometiéndolos a ciertas temperaturas y recurriendo a productos químicos específicos.

Métodos físicos
contra los ácaros

Moquetas, alfombras y cortinas

El polvo se acumula fácilmente en alfombras y moquetas, así que es aconsejable un suelo liso, más sencillo de limpiar. Lo mismo ocurre con cortinas, cojines y peluches, de los que es mejor prescindir. También es preferible una casa sin demasiados adornos.

Métodos de barrera: fundas de colchón y almohada

Las fundas funcionan como barrera que impide el contacto de los ácaros y sus alérgenos con las personas.

Para cumplir su objetivo deben cubrir completamente el colchón o almohada, contar con un cierre hermético y ser adaptables y resistentes a posibles roturas que permitirían la salida de los ácaros. Además, deben facilitar el paso del aire y del vapor de agua sin acumular la humedad que habitualmente provoca la transpiración.

Eliminación de ácaros por lavado

Si el lavado se hace con agua a temperaturas superiores a 55º, resulta eficaz para eliminar los ácaros y el material alergénico. Es muy aconsejable realizarlo semanalmente con la ropa de cama. Las mismas temperaturas se deben mantener en las secadoras durante un mínimo de diez minutos.

Eliminación de ácaros por congelación

Los ácaros que se encuentran en pequeños objetos de tela, como peluches, pueden ser eliminados introduciendo el objeto en el congelador y manteniéndolo allí veinticuatro horas.

Supresión de moquetas y alfombras, especialmente en el dormitorio

Ambas cosas favorecen la acumulación de polvo y la presencia de ácaros, por lo que es conveniente retirarlas. También las tapicerías de los muebles deben ser sustituidas por materiales lavables.

Métodos químicos
contra los ácaros

Limpieza y aspirado frecuente de alfombras y moquetas

Si no se retiran de la vivienda, alfombras y moquetas deben ser aspiradas periódica y cuidadosamente. No se eliminarán totalmente las poblaciones de ácaros, pero sí disminuirá su número.

Acaricidas

Son productos químicos creados para acabar con los ácaros mediante su aplicación sobre colchones, sofás, almohadas, alfombras y demás hogares habituales de los artrópodos. Aunque resultan eficaces, sus efectos suelen tener una duración corta.

Desnaturalizantes proteicos

Se trata de sustancias que no afectan directamente a los ácaros, sino a sus alérgenos: actúan sobre ellos, desnaturalizándolos e impidiendo que desplieguen sus efectos. Estos productos se extraen del roble, el coco, el café y el té, y habitualmente son empleados junto a los acaricidas, que sí atacan a los arácnidos. El ácido tánico es el de uso más extendido.

Fungicidas

Los fungicidas eliminan los hongos con los que se alimentan los ácaros. El 2-fenilenol y la natamicina, que además inhibe el crecimiento de los ácaros, son algunos de los más empleados. Al no actuar directamente sobre los ácaros, su utilización también se combina habitualmente con la de algún acaricida.