
La extraordinaria abundancia de hongos en hábitats
muy diferentes, especialmente en el suelo y en el aire,
unida al pequeño tamaño de sus elementos
de propagación, da lugar a que alcancen una gran
dispersión.
La frecuencia de las alergias a hongos es difícil
de conocer y posiblemente varíe mucho de una
zona a otra por las condiciones climáticas, la
temperatura, la vegetación, etc.
Muchas personas creen tener alergia a la humedad porque
presentan síntomas cuando el día está
nublado, cuando llueve o cuando hay niebla. La alergia
a la humedad es, en realidad, a las esporas de los hongos
ambientales que se desarrollan en estas condiciones.
El grado de humedad puede influir también en
otros tipos de alergia, en la producida por los ácaros
o por algún tipo de polen.
Pueden presentarse manifestaciones clínicas como
asma y rinitis y parece ser más común
en la infancia.
La concentración de esporas en el aire dependerá
de la meteorología:
- El tiempo húmedo favorece el crecimiento.
- El tiempo soleado y con viento favorece la liberación
de esporas.
- La presencia de nieve disminuye el crecimiento
y la liberación de esporas.
- En climas húmedos y calurosos los hongos están
presentes a lo largo de todo el año.
- Los sistemas de aire acondicionado favorecen la
dispersión de las esporas de los hongos que han crecido
en el agua procedente de la deshumidificación.
Para establecer un diagnóstico se deben realizar pruebas
cutáneas o provocaciones.
Principales especies de hongos:
- Alternaria alternata
- Penicillium chrysogenum
- Aspergillus fumigatus
- Cladosporium herbarum

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