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Para el diagnóstico de una alergia es importante
la historia clínica del paciente. El paciente
debe informar al especialista sobre las condiciones
ambientales que le rodean (residencia, trabajo,
contacto con animales...), los factores desencadenantes
de síntomas, antecedentes familiares de alergia,
etc.
Los métodos más empleados en el diagnóstico
de la causa de la enfermedad son los siguientes:
  1.
Pruebas cutáneas
Se basan en reproducir en la piel la respuesta inflamatoria
alérgica. Los alérgenos a probar se seleccionan
de acuerdo con la historia clínica del paciente
y la prevalencia de sensibilización en su hábitat.
 2.
Pruebas de provocación
Se pone en contacto al paciente con la sustancia sospechosa
de provocar una reacción alérgica, con la finalidad de que
se reproduzcan los síntomas que presenta en el
órgano de choque (nariz, ojos, bronquios). Son
útiles para diagnosticar la alergia a medicamentos,
alimentos y aditivos.
Esas pruebas han de ser realizadas por su especialista.

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