  Los
ácaros son pequeños artrópodos, extraordinariamente
diversos y abundantes en la naturaleza. Actualmente se
han identificado más de 30.000 especies, aunque
el número de especies sin identificar es mucho
mayor.
Entre las especies de ácaros más importantes
desde el punto de vista sanitario, se encuentran los conocidos
como ácaros del polvo doméstico, responsables
de patologías alérgicas.
Desde comienzos del siglo XX se venía
atribuyendo al “polvo de casa” la responsabilidad
de un gran número de alergias respiratorias,
haciendo que se estudiase en detalle su composición.
Los resultados de estas investigaciones hicieron sospechar
que los ácaros, siempre presentes en el polvo
doméstico, pudieran ser los responsables de las
alergias. Pero es Voohorst en 1964, en colaboración
con Spieksma y Spieksma-Boezeman quienes demuestran
que el polvo de casa contiene una cantidad importante
de ácaros de un alto poder alergizante, siendo
identificada la principal especie responsable como Dermatophagoides
pteronyssinus por Fain en 1966.
Se han descrito numerosas especies de ácaros
presentes en el polvo doméstico, aunque las principales
son D. pteronyssinus, D. farinae y Euroglyphus
maynei. Estas especies de ácaros se alimentan
principalmente de escamas humanas por lo que tienden
a encontrarse en lugares donde abunde esta comida (colchones,
almohadas, mantas, edredones, pelo…) Otras especies
de ácaros (Tyrophagus, Lepidoglyphus, Glycyphagus…)
conocidas como “ácaros de almacén”
se alimentan de restos orgánicos, hongos…
por lo que es fácil encontrarlas en despensas,
cocinas, suelos…
Los factores que favorecen el crecimiento de los ácaros,
además del alimento disponible, son sobre todo
la humedad y la temperatura. La humedad relativa óptima
para el crecimiento es del 70-80%, desecándose
lentamente y muriendo con humedades inferiores al 45%.
La temperatura óptima de desarrollo está
en torno a los 25ºC, aunque pueden soportar temperaturas
extremas.
Los compuestos que producen las alergias, conocidos
como alergenos, se encuentran en los residuos fecales
de los ácaros, así como en su cuerpo.
Se conocen numerosos alergenos de ácaros de,
al menos, una veintena de especies.

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